lunes, 11 de octubre de 2010

A...

Acaso, no te ha pasado
que cuando conoces nueva gente
quedas cautivada con un algo,
un algo sin precedente;
aquel algo que se prensa en la mente
y se aprecia sin un de limitante
que si acaso se le ocurriese
ponerle un fin al acordarle.

¿Te ha pasado?.

Hoy me pregunto muchas cosas,
entre ellas, ¿Si el que me gustes es prudente?.

Dime tú, ¿Es prudente?
Quizás si lo sea
y dejas que crezca un gusto,
que crezca solo bastante
creando fantasía,
formas de querer, algo
solo un poco delirante.

No busco con esto negativismo
solo unas tan vanas respuestas
a las preguntas que agobien
mi enredada mente.
Y si al contrario
no es prudente...
dejarías aquel gusto
sin fuerzas, sin ganas,
tan solo desvaneciéndose
por cada momento
en el que recuerda mi mente
tus razones, por lo cual,
los gustos a veces no son prudentes.

Aunque triste en ese momento estuviese
alegre a la vez y no contraproducente,
al escuchar la sinceridad,
que compartes conmigo en este instante.

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