Tan real se hace el recuerdo
Que invade cada átomo de mi cuerpo
Se siente, su calor, su sentimiento
Se siente, tan claro y tan adentro
El abismo abierto por este desconcierto.
Caigo al darme cuenta, que está allí;
Allí también está tu recuerdo
En la profundidad de un abismo
Que se ahonda cada vez más, en tanto voy cayendo.
Me precipito a la caída,
Caigo sobre la herida que un tiempo fue mía
Pero que ahora está plasmada, en el suelo de esta mina,
Sigo adelante sin mirar el recuerdo,
De un amor que casi acaba con mi vida.
Voy tanteando en la oscura las rocas,
Me detengo y leo con la mano expresiva,
Una serie de te quieros que incrustados están
En la roca improductiva, estúpida y lasciva.
Con la mano atrapada en el recuerdo
Me asusto y vuelve a mí, el lamento,
Que involucrado llega por el momento
De recordar los tiempos que pasaba con ella sin tiempo.
Retiro mi mano en un ademán desesperado
Quitando de manera brusca recuerdos ya muy adentro,
Sigo el camino, a tientas, por no encontrar la luz en los recuerdos,
Tropiezo y tropiezo con cada roca, llenas de miedo.
Mi mano tropieza con una especie de antorcha
La agarro, sin tener duda alguna
Y voy ahora en la única busca de la lumbre divina
Que yace escondida en algún lado de mi vida.
La antorcha en mi mano, los recuerdos en las paredes,
La oscuridad depresiva, la búsqueda del fuego en un sitio lleno de agua;
Voy caminando con este torbellino en mi mente
Voy adentrándome en un camino sospechoso, poco corriente
Que me lleva al mismo sitio, iniciado en un pasado presente.
Desesperado al no encontrar la salida de este camino
Me intrigo y me recargo en el mismo sitio
Donde posé mi mano para leer, lo escrito en una roca
Que destiño mi alma, y seco completamente mi boca.
Cierro los ojos en forma de descanso,
Y trato de ganar fuerzas, para salir de este abismo,
Y en medio de la oscuridad siento los brazos de las rocas
Que me abrazan, y me atrapan, llenándome de lamento, otra vez,
Así que me dejo llevar a donde me jalan los brazos
Hacia allí adentro donde solo se oyen sollozos.
En medio de la oscuridad, los brazos me adentran más y más,
A devorarme y engullirme ellos están decididos,
Al ser inducidos, por los recuerdos de una amor del pasado
Que aparecen aquí latentes, sin haberlos borrado.
Me dejo morir por toda la pena y dolor causados,
Mi mente se cierra y desaparece todo lo provocado,
Ya no está el abismo, ya no está el recuerdo,
Ahora solo queda, un rio lleno de llanto y lamento...
Esta odisea pasa y pasa cada momento
Y todo pasa cuando viene tú recuerdo...
E.E.C.S
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario